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Familia Cabreja Montero y La Centenaria: 50 años de legado

Hay lugares que pertenecen a una familia y hay otros que, después de muchos años formando parte de la vida cotidiana de una ciudad, terminan perteneciendo también a la memoria de quienes han pasado por ellos. La Centenaria es uno de esos lugares.

Sería imposible contar esta historia hablando únicamente de la familia Cabreja Montero, porque una parte fundamental de La Centenaria se encuentra al otro lado del mostrador.

Está en quienes llegaron de pequeños acompañados por sus padres o abuelos y hoy regresan con sus propios hijos. En quienes recuerdan un dulce concreto, la fuente, los azulejos, una mesa, una conversación o simplemente la sensación de atravesar de nuevo aquella puerta.

Jesús Cabreja recuerda escuchar con frecuencia una frase: “Aquí me traía mi abuelo”. También conserva la historia de una mujer que volvió a Alcalá después de muchos años viviendo fuera. Cuando entró de nuevo en La Centenaria, se puso a llorar.

Seguramente no lloraba por una confitería. Lloraba por todo lo que aquel lugar le devolvía de golpe.

Ese tipo de recuerdos explica por qué algunos establecimientos dejan de ser únicamente comercios y terminan formando parte de la memoria sentimental de una ciudad.

Un interior que también forma parte del patrimonio

El propio edificio ayuda a entender esa relación con Alcalá de Guadaíra.

La Centenaria se encuentra en un inmueble de interés artístico y conserva un patio central y una colección de cerámica histórica que forman parte inseparable de su imagen.

Algunos de sus paños de azulejos están relacionados con la Exposición Iberoamericana de 1929 y otros proceden de la histórica casa de cerámica sevillana Mensaque. A lo largo de los años, estos elementos han sido restaurados y conservados como parte del patrimonio del establecimiento.

Para muchas personas, sin embargo, esos azulejos son algo más que patrimonio artístico. Son el fondo de fotografías familiares, meriendas, encuentros y conversaciones vividas durante décadas.

Jesús Cabreja lo expresa de una manera especialmente sencilla: “Esto le pertenece a toda Alcalá”.

Esa frase resume muy bien el sentido de estos cincuenta años. Custodiar algo no significa considerarlo únicamente tuyo. Significa saber que lo estás cuidando durante un tiempo.

El sabor también guarda recuerdos

La memoria de La Centenaria no está solamente en sus paredes. También está en sus sabores.

Las Tortas de Alcalá, el tocino de cielo, las bizcotelas rellenas, el Vaticano, la crema tostada y otras especialidades tradicionales de La Centenaria continúan formando parte de la identidad de esta histórica confitería de Alcalá de Guadaíra.

Muchas se siguen elaborando de manera artesanal, respetando recetas y procesos transmitidos durante generaciones. Pero cualquiera que haya trabajado dentro de un obrador sabe que una receta escrita nunca cuenta toda la historia.

José Antonio Cabreja lo explica hablando del tocino de cielo. La fórmula puede estar perfectamente detallada, pero llega un momento en el que hay que reconocer el punto exacto del azúcar. Ese punto, explica, se coge con el dedo.

Eso no aparece en un recetario. Se aprende observando, repitiendo y trabajando junto a alguien que ya sabe hacerlo. Después, ese conocimiento pasa a otras manos.

El tocino de cielo al que ABC puso un diez

La reputación de algunas de las elaboraciones de La Centenaria viene de lejos.

El 11 de julio de 1985, el periodista y director teatral Cayetano Luca de Tena escribió en ABC de Madrid sobre el tocino de cielo de La Centenaria. Después de describir especialmente su textura, terminó su valoración con una frase que la familia todavía recuerda: “Le ponemos un diez a La Centenaria”.

Décadas después, el tocino de cielo continúa siendo una de las especialidades históricas de la casa.

Isabel Montero conserva además otro recuerdo de aquellos años: miembros de la Casa de Alba acudían de forma recurrente a La Centenaria para llevarse este dulce.

Son pequeñas historias familiares, pero ayudan a comprender hasta dónde había llegado la reputación de algunas elaboraciones mucho antes de que existieran Google, las redes sociales o las reseñas online.

Tortas de Alcalá: de un obrador alcalareño a distintos puntos de España

Si hay un producto especialmente unido a la identidad gastronómica de Alcalá de Guadaíra son sus tortas.

Las Tortas de Alcalá continúan elaborándose de manera artesanal y La Centenaria forma parte de la Asociación de Productores y de la Marca Colectiva Tortas de Alcalá, creada para proteger su autenticidad, su calidad y su procedencia.

Con el tiempo llegó además un hito especialmente importante para la familia. El departamento del Club del Gourmet de El Corte Inglés se interesó por las Tortas de Alcalá elaboradas por La Centenaria después de recibir buenas referencias del producto.

Aquella oportunidad permitió que un dulce elaborado artesanalmente en Alcalá de Guadaíra comenzara a llegar a distintos puntos de la geografía española. La propia historia de esta incorporación al Club del Gourmet puede conocerse también en la noticia Las Tortas de Alcalá, producto gourmet en El Corte Inglés.

Hoy las Tortas de Alcalá de La Centenaria continúan llegando a consumidores de diferentes lugares y pueden adquirirse también a través de los canales de venta online.

De alguna manera, cada caja que sale del obrador lleva consigo algo más que un producto. Lleva también el nombre de Alcalá.

Una idea que Manuel Cabreja imaginó antes de verla

Hay un recuerdo familiar que hoy adquiere un significado especial. Isabel Cabreja cuenta que su padre hablaba muchas veces de hacer crecer la producción de Tortas de Alcalá e imaginaba incluso una fábrica dedicada a ellas.

En aquellos años podía parecer una idea lejana. Hoy las tortas salen de Alcalá, llegan a consumidores de distintos puntos del país y han encontrado nuevos canales de distribución sin abandonar su elaboración artesanal.

Cuando Isabel piensa en lo que diría su padre si pudiera verlo, la respuesta aparece rápidamente: estaría disfrutándolo muchísimo.

Comercio Emblemático de la Provincia de Sevilla

La trayectoria de La Centenaria ha recibido también reconocimiento institucional.

La Cámara de Comercio de Sevilla distinguió al establecimiento como Comercio Emblemático de la Provincia de Sevilla, una iniciativa creada para poner en valor negocios por su antigüedad, trayectoria, relevancia histórica, arraigo social y aportación al patrimonio comercial y cultural de sus municipios.

Durante el acto, Isabel Cabreja intervino en representación de los establecimientos reconocidos.

La distinción tiene un significado especial dentro de estos cincuenta años porque reconoce precisamente aquello que la familia ha tratado de conservar: la continuidad de un establecimiento profundamente ligado a su ciudad y a la provincia de Sevilla.

Un aniversario contado por sus propios protagonistas

Celebrar estos cincuenta años no consiste únicamente en mirar fotografías antiguas. Durante 2026 se están recuperando los testimonios de quienes han vivido esta historia desde dentro para construir un relato contado por sus propios protagonistas.

Isabel Montero, sus hijos, nietos, familiares y personas estrechamente vinculadas a La Centenaria están recordando los comienzos, el trabajo diario, las recetas, los clientes, las personas que ya no están y pequeñas escenas que difícilmente aparecerían en una historia oficial.

La respuesta de la comunidad a estos vídeos está confirmando algo que la familia conoce desde hace mucho tiempo: muchos de esos recuerdos no pertenecen únicamente a los Cabreja Montero.

En los comentarios aparecen abuelos, padres, meriendas, dulces favoritos y personas que recuerdan cómo era La Centenaria décadas atrás. Ese diálogo está ayudando también a completar la historia desde fuera del mostrador.

Una historia que también quedará escrita

Este año tendrá además otro momento especialmente importante.

En noviembre está prevista la presentación de un libro dedicado a la historia de La Centenaria, escrito por Antonio García Calderón.

La publicación permitirá recorrer con mayor profundidad una trayectoria iniciada en 1860 y conservarla no solo a través de recetas, recuerdos familiares o elementos patrimoniales, sino también mediante investigación, fotografías, documentación y testimonios.

El libro llega precisamente en el año en que la familia Cabreja Montero celebra cinco décadas al frente del establecimiento, convirtiéndose en otra pieza de una conmemoración que pretende mirar al pasado para comprender mejor aquello que merece continuar.

Cuando se acerque la presentación se darán a conocer todos los detalles de la publicación y del acto previsto para noviembre.

Cuidar la historia también significa saber contarla

Una historia de más de siglo y medio necesita conservar sus recetas, su patrimonio y su forma de hacer las cosas, pero también encontrar maneras de seguir comunicándose con nuevas generaciones.

Las piezas de comunicación, etiquetas, cajas, packaging y contenidos digitales de La Centenaria forman parte desde hace años de un trabajo desarrollado junto a VIBRAND Design, estudio que acompaña a la confitería en buena parte de su comunicación visual y en la forma de trasladar su historia a nuevos soportes.

Durante 2026 este trabajo se ha extendido también a la campaña de contenidos del aniversario y a diferentes proyectos relacionados con las Tortas de Alcalá, entre ellos la nueva lata presentada este año.

El objetivo no es hacer que una historia antigua parezca nueva, sino conseguir que continúe siendo relevante sin perder aquello que la hace reconocible.

“La Centenaria para mí es mi vida”

Cuando se pregunta a la familia qué significa La Centenaria, las respuestas dejan rápidamente de parecer respuestas empresariales.

Jesús Cabreja lo resume con dos palabras: “Mi vida”. José Antonio explica que incluso cuando ya no trabaja diariamente en el obrador, los días que no pasa por allí siente que le falta algo.

Marta, perteneciente a la siguiente generación, habla de hogar, trabajo y familia, pero también reconoce el respeto que supone continuar. Habla de responsabilidad y de saber que detrás de todo aquello hay muchísimo esfuerzo acumulado.

Ahí aparece probablemente una de las ideas más importantes de estas cinco décadas: continuar un legado no significa hacer exactamente lo mismo para siempre. Significa entender qué puede cambiar y, sobre todo, saber qué no debería perderse.

50 años custodiando un legado

La Centenaria tiene más de siglo y medio de historia. La familia Cabreja Montero celebra cincuenta años dentro de ella.

Son dos cronologías distintas que se cruzaron en 1976 y que hoy resultan difíciles de separar.

Durante esta celebración se están recuperando fotografías, testimonios y recuerdos de la familia, de quienes han trabajado aquí, de amigos y, especialmente, de los clientes que durante generaciones han cruzado su puerta.

Hay quien recuerda una merienda, quien piensa inmediatamente en un dulce, quien recuerda a Manuel detrás del mostrador y quien habla de sus padres o de sus abuelos.

Ese es probablemente el verdadero valor de haber llegado hasta aquí: no poder contar la historia de La Centenaria sin contar también un poco la historia de Alcalá.

En 1976 una familia recibió una historia que ya tenía más de cien años. Cincuenta años después continúa cuidándola para que quienes vengan detrás puedan seguir reconociéndose en ella.

La Centenaria. 50 años custodiando un legado.